La diversidad cerámica en Mallorca sintetiza el crisol de culturas que, desde la antigüedad y por el estratégico emplazamiento insular en el mediterráneo, representan las islas baleares. Los alfareros locales han podido enriquecerse de todas estas influencias, desde la época pre-talayótica del Neolítico hasta la actualidad y, en muchas ocasiones, su conocimiento técnico pasa de generación en generación. La tierra roja rica en silíceo y hierro, se usaba para ollas y cazuelas, mientras que la arcilla blanca de la zona de Inca o Felanitx se usaba más bien para los contenedores de agua. Destacan la alta calidad alfarera heredada de la conquista islámica y la variedad de formas que aportó la conquista catalano-aragonesa del siglo XIII, Los principales centros de alfarería de Mallorca han sido Palma, Marratxí, Pórtol, Inca y Felanitx, cuya materia prima se extraía de los clots (hoyos) y posteriormente de las canteras.